¿Qué es la presbicia?
La presbicia es un problema de visión natural, relacionado con la edad, que suele aparecer entre los 40 y los 45 años y empeora gradualmente con el tiempo. A diferencia de otros errores refractivos que se desarrollan en la infancia, la presbicia es una parte inevitable del proceso de envejecimiento que afecta a casi todos con el tiempo.
La causa principal de la presbicia reside en la estructura cambiante del cristalino. Con el tiempo, el cristalino pierde gradualmente su flexibilidad y se vuelve cada vez más rígido. En la juventud, el cristalino es notablemente flexible y capaz de cambiar de forma rápidamente para enfocar la luz directamente sobre la retina, ofreciendo una visión de cerca nítida. Sin embargo, con la edad, este cristalino se vuelve menos elástico, lo que reduce significativamente la capacidad de concentrarse en objetos cercanos. Este cambio fisiológico es inevitable y afecta la forma en que se realizan las tareas cotidianas que requieren un enfoque cercano.
Los síntomas comunes de la presbicia incluyen visión borrosa al leer libros, ver pantallas de teléfonos inteligentes o realizar tareas detalladas a una distancia de lectura normal. Muchas personas se encuentran sosteniendo el material de lectura a mayor distancia para verlo con claridad, y las tareas que requieren enfocar de cerca pueden provocar fatiga visual y dolores de cabeza. Estos síntomas se desarrollan progresivamente y se acentúan con el paso de los años.
¿Qué es la miopía?
La miopía, comúnmente conocida como visión corta, es un trastorno visual generalizado que afecta la visión de lejos. Con miopía, los objetos cercanos se ven nítidos y claros, mientras que los lejanos se ven borrosos y desenfocados. Esta afección suele desarrollarse durante la infancia, generalmente entre los 6 y los 12 años, y suele estabilizarse a mediados de los 20, aunque en algunos casos puede progresar hasta la edad adulta.
La causa fundamental de la miopía difiere significativamente de la presbicia. La miopía se produce cuando la forma del ojo o de sus componentes específicos presenta una forma irregular, lo que provoca que los rayos de luz se refracten o se desvíen incorrectamente. En concreto, la córnea está demasiado curvada o el globo ocular es demasiado alargado, lo que provoca que la luz se enfoque delante de la retina en lugar de directamente sobre ella. Este error de refracción hace que los objetos distantes se vean borrosos, pero permite ver con claridad los objetos cercanos.

La miopía suele tener un componente genético, y las personas con antecedentes familiares de miopía son más propensas a desarrollarla. Además, los factores ambientales influyen significativamente en el desarrollo y la progresión de la miopía. El aumento del tiempo frente a pantallas, las actividades prolongadas de cerca y la exposición limitada al aire libre contribuyen al desarrollo de la miopía en niños y jóvenes.
Los síntomas comunes de la miopía incluyen visión borrosa al ver objetos distantes, como señales de tráfico o pantallas de cine, entrecerrar los ojos con frecuencia para ver con claridad, dolores de cabeza por cansancio visual y fatiga ocular. Muchas personas con miopía sostienen los objetos cerca de la cara para verlos con claridad y se esfuerzan por ver a distancia.
Diferencias entre presbicia y miopía
Si bien tanto la presbicia como la miopía son errores refractivos que afectan la visión, difieren significativamente en varios aspectos fundamentales. Comprender estas distinciones es crucial para reconocer y tratar eficazmente cada afección.
La diferencia más obvia entre la presbicia y la miopía es la edad de aparición. La miopía suele desarrollarse durante la infancia y la adolescencia temprana, mientras que la presbicia aparece más tarde en la vida, generalmente después de los 40 años. Esto significa que la miopía es una afección que muchas personas padecen durante toda su vida adulta, mientras que la presbicia es algo que la mayoría de las personas experimentan solo en la mediana edad y después.
Las causas fisiológicas de estas afecciones son claramente diferentes. La miopía se debe a la estructura física del ojo, específicamente a la curvatura de la córnea o a la elongación del ojo. En cambio, la presbicia se debe a cambios en el cristalino, que se vuelve progresivamente menos flexible con la edad. Esta diferencia fundamental explica por qué ambas afecciones se manifiestan de forma distinta y requieren distintos enfoques para su corrección.
La forma en que estas afecciones afectan la visión también es notablemente diferente. La presbicia afecta específicamente la visión de cerca o de lectura, lo que dificulta realizar tareas como leer, coser, usar un teléfono inteligente o trabajar en trabajos detallados de cerca sin lentes correctivos. Sin embargo, la presbicia no afecta la capacidad de ver objetos a distancia. La miopía tiene el efecto contrario: afecta la visión de lejos, haciendo que los objetos lejanos se vean borrosos, mientras que la visión de cerca se mantiene prácticamente intacta. Una persona con miopía a menudo puede leer y realizar trabajos de cerca sin corrección, pero necesitará gafas o lentes de contacto para actividades como conducir o ver la televisión.
La genética y la prevención también difieren entre estas afecciones. Si bien la miopía puede verse influenciada por factores genéticos, existen ciertas medidas preventivas que pueden reducir el riesgo de desarrollar miopía, especialmente en niños. Pasar más tiempo al aire libre, limitar el tiempo frente a pantallas y tomar descansos regulares de las actividades que requieren atención de cerca puede ayudar a reducir el riesgo de miopía. La presbicia, por otro lado, es casi imposible de prevenir por completo, aunque ciertas medidas de estilo de vida pueden ayudar a retrasar su progresión.
¿Qué causa la presbicia y la miopía?
Comprender las causas específicas de estas afecciones ayuda a explicar por qué se desarrollan en diferentes etapas de la vida y afectan la visión de forma distinta. Las causas de la presbicia son biológicas y se relacionan con la edad. A medida que envejecemos, las proteínas del cristalino cambian gradualmente, lo que reduce su flexibilidad. Además, los músculos que controlan la forma del cristalino se debilitan con el tiempo. Esta combinación de factores dificulta cada vez más que los ojos ajusten el enfoque de objetos lejanos a objetos cercanos, lo que afecta especialmente la capacidad para leer y realizar trabajos de cerca.
Las causas de la miopía son más complejas e involucran factores genéticos y ambientales. Si tus padres tienen miopía, tienes una probabilidad significativamente mayor de desarrollarla. Los factores ambientales que contribuyen al desarrollo de la miopía incluyen pasar demasiado tiempo frente a pantallas digitales u otros trabajos de cerca, una exposición insuficiente a la luz exterior y actividades prolongadas de cerca. Investigaciones recientes han demostrado que los niños que pasan más tiempo al aire libre tienen una menor probabilidad de desarrollar miopía, lo que sugiere que la exposición a la luz natural desempeña un papel protector.
¿Es posible tener miopía y presbicia al mismo tiempo?
Sí, es totalmente posible, y cada vez más común, tener miopía y presbicia simultáneamente. Muchas personas que desarrollaron miopía en la infancia desarrollarán presbicia al llegar a los 40 años o más. Esta combinación puede ser particularmente frustrante, ya que crea problemas visuales únicos que requieren soluciones de corrección especializadas.
Cuando se padecen ambas afecciones, se experimenta visión borrosa a ambas distancias: los objetos lejanos se ven borrosos debido a la miopía, y los objetos cercanos se ven borrosos a medida que se desarrolla la presbicia. Esto significa que ni las gafas regulares para la miopía ni las gafas de lectura estándar por sí solas corregirán adecuadamente ambos problemas. El problema se intensifica a medida que la presbicia progresa, lo que requiere ajustes en la estrategia de corrección visual.
Afortunadamente, la tecnología moderna en gafas ofrece excelentes soluciones para tratar ambas afecciones simultáneamente. Las lentes multifocales están diseñadas específicamente para abordar múltiples errores refractivos a la vez. Estas lentes avanzadas incorporan diferentes potencias en distintas áreas para proporcionar una visión nítida a distintas distancias: de lejos, intermedia y de cerca. Las lentes progresivas, que ofrecen una transición fluida entre las diferentes potencias focales, son especialmente populares porque eliminan las líneas visibles de los bifocales tradicionales y ofrecen una experiencia visual más natural.
Las lentes bifocales, que tienen dos áreas focales distintas, también pueden corregir ambas afecciones, aunque presentan líneas visibles que separan las diferentes potencias de las lentes. En quienes se han sometido a LASIK u otra cirugía refractiva para la miopía en etapas tempranas de la vida, la presbicia puede desarrollarse posteriormente, y podrían ser necesarias gafas de lectura u otras soluciones.
Consejos para la salud ocular y reducir el riesgo
Si bien la presbicia es un aspecto inevitable del envejecimiento, se pueden tomar medidas proactivas para retrasar su progresión y mantener la salud ocular general. Para la miopía, existen estrategias basadas en la evidencia que pueden ayudar a reducir el riesgo, especialmente en niños.
Pase tiempo al aire libre con regularidad. Los niños que pasan más tiempo al aire libre tienen tasas significativamente menores de desarrollo de miopía. La exposición natural a la luz solar parece tener un efecto protector en el desarrollo ocular. Intente pasar al menos una o dos horas al aire libre diariamente, ya que esto puede ayudar a reducir el riesgo de progresión de la miopía.
Limite el tiempo que pasa frente a la pantalla y las actividades de cerca. Si bien las pantallas y la tecnología se han convertido en parte inevitable de la vida moderna, limitar el tiempo excesivo frente a la pantalla, especialmente en los niños, puede ayudar a reducir el riesgo de desarrollar miopía. La exposición prolongada a las pantallas fomenta el trabajo de cerca, lo cual se asocia con la progresión de la miopía.
Tome descansos regulares del trabajo de cerca. Para reducir la fatiga visual y el riesgo de progresión de la miopía, aplique la regla 20-20-20: cada 20 minutos de trabajo de cerca, tome un descanso de 20 segundos y mire algo a 6 metros de distancia. Esta práctica permite que los músculos oculares se relajen y reduce la fatiga visual acumulada.
Consuma una dieta equilibrada y rica en nutrientes. Mantener una salud ocular integral implica una nutrición adecuada. Incorpore alimentos ricos en antioxidantes, vitaminas y minerales que favorezcan la función ocular, como verduras de hoja verde, pescados grasos como el salmón y la caballa, alimentos ricos en proteínas y frutas cítricas. Estos nutrientes favorecen la salud ocular a largo plazo y pueden ayudar a retrasar la progresión de la presbicia.
Proteja sus ojos de la radiación UV. Use gafas de sol que bloqueen el 100 % de los rayos UVA y UVB cuando esté al aire libre. La exposición a los rayos UV puede dañar sus ojos con el tiempo, acelerando los cambios en la visión relacionados con la edad.
Realice exámenes oculares completos con regularidad. Programe exámenes oculares anuales con su optometrista u oftalmólogo. Estos exámenes pueden detectar cambios en su visión y salud ocular de forma temprana, lo que permite una intervención oportuna antes de que los errores refractivos afecten significativamente su vida diaria.

Mantén tu salud y bienestar general. El ejercicio físico regular beneficia todo tu cuerpo, incluyendo tus ojos. Mantenerse activo favorece una circulación saludable, importante para mantener una función ocular óptima.
Conclusión
Comprender las diferencias entre la presbicia y la miopía le permitirá reconocer los síntomas a tiempo y buscar el tratamiento adecuado. Ya sea que experimente problemas de visión de lejos debido a la miopía, dificultades para enfocar de cerca debido a la presbicia o que esté lidiando con ambas afecciones simultáneamente, las gafas modernas y las opciones de tratamiento pueden restaurar su visión eficazmente y mantener su calidad de vida. Al priorizar la salud ocular mediante exámenes regulares e implementar medidas preventivas, podrá mantener una visión nítida y cómoda durante años.